Un buen grupo de 4×4 clásicos (Range Rover, Toyota BJ40, BJ70, BJ75 y Land Cruiser, Land Rover Discovery, Santana, Nissan Patrol y GR, Suzuki J410 y Jeep Comando) se reunieron en Sant Quirze de Besora el pasado día 31 de mayo con motivo de la Trobada de Primavera, organizada por la Sección 4×4 Clàssics, en un día con un tiempo magnífico en el que el terreno estaba en perfectas condicines y el paisaje ofercía una panorámica espectacular porque la tarde anterior había llovido. De entrada, más no se podía pedir.![]() El punto de encuentro se situó en el pabellón deportivo de Sant Quirze de Besora, población que, como siempre, dispensó una excelente acogida a los participantes, que a las 8 de la mañana ya estaban al pie del cañón. Después de las preceptivas verificaciones administrativas, se les entregó el road-book, así como un obsequio. Dentro del pabellón les esperaba un auténtico esmorzar de forquilla con el que pudieron cargar la pilas antes de afrontar el recorrido: 55 quilómetros por pistas de montaña. Por el camino encontraron un poco de todo: zonas de piedra suelta, roderas, fuertes subidas, giros cerrados, bajadas pronunciadas y algún que otro vadeo. Todo ello hizo que tanto pilotos como copilotos tuvieran que emplearse a fondo y sacar a relucir su habilidad en conducción off-road, que al fin y al cabo era lo que buscaban cuando se apuntaron a la salida. Y todo, envuelto de un paisaje en pleno estallido primaveral, absolutamente presidido por el verde. Como ya es habitual, a medio camino, en un reagrupamiento, el patrocinador, Autoescola Taboada, de Ripoll, ofreció a los participantes la tradicional mesa con una exquisita coca de sucre de panadero, acompañada de chocolate y refrescos.
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Por el camino encontraron un poco de todo: zonas de piedra suelta, roderas, fuertes subidas, giros cerrados, bajadas pronunciadas y algún que otro vadeo. Todo ello hizo que tanto pilotos como copilotos tuvieran que emplearse a fondo y sacar a relucir su habilidad en conducción off-road, que al fin y al cabo era lo que buscaban cuando se apuntaron a la salida. Y todo, envuelto de un paisaje en pleno estallido primaveral, absolutamente presidido por el verde. Como ya es habitual, a medio camino, en un reagrupamiento, el patrocinador, Autoescola Taboada, de Ripoll, ofreció a los participantes la tradicional mesa con una exquisita coca de sucre de panadero, acompañada de chocolate y refrescos.



